El otro día nos preparamos una pizza vegetal, y la verdad es que no echamos de menos el queso… ¡Estaba buenísima!

Preparamos la masa con harina integral de trigo, agua, semillas de lino trituradas, pimienta, sal, aceite y ajo en polvo. Como base, cocinamos una salsa de tomate con zanahoria, cebolla, ajo, pimienta, albahaca, azúcar y sal. Y por último echamos todos los ingredientes vegetales que encontramos por la nevera (qué pena no haber tenido champiñones…): pimiento rojo, pimiento verde, calabacín, cebolla, judía verde redonda y tomate. Veinticinco minutitos al horno y lista. Un plato muy motivador y que nada tiene que envidiar a las pizzas de los restaurantes de comida rápida.