Llevo años oyendo acerca de los transgénicos pero nunca me he preocupado hasta ahora por saber hasta qué punto somos capaces o libres de elegir consumirlos o no.

Tras leer un poco y, sobre todo, tras ver este documental sobre Monsanto, empresa transnacional que controla alrededor del 90% del mercado mundial de semillas transgénicas, me ha quedado bien claro que hoy en día es una tarea muy complicada, por no decir casi imposible, ir a un supermercado y no comprar alimentos modificados genéticamente.

Su producto herbicida estrella es el Roundup, preparado para combatir todo lo verde que encuentre. Monsanto diseñó la manera de modificar genéticamente las semillas de cultivo para que fueran resistentes a este herbicida, es decir, para que sean lo único que sobreviva a la fumigación del Roundup, con lo que este se anunciaba como un producto biodegradable y beneficioso para el medioambiente, ya que evitaba tener que usar más plaguicidas.

En 2005 y 2006 se presentaron estudios que demostraron que su compuesto activo estaba relacionado con el cáncer, ya que causaba desregulaciones en el ciclo celular. La empresa fue multada y tuvo que retirar la palabra “biodegradable” del envase, pero este producto se sigue usando…

No a los transgénicos

Qué se puede esperar de una empresa que en la década de los 60 fue contratada, junto con otras, por el gobierno de los Estados Unidos para crear el agente naranja, una mezcla de herbicidas destinada a destruir la selva vietnamita en la Guerra de Vietnam para privar al pueblo de alimento y de vegetación donde esconderse, y que acabó con la vida de alrededor de 400.000 vietnamitas, provocó malformaciones en más de 500.000 niños, aparte de bajas en el propio bando estadounidense.

Es el único productor actualmente de la rGHB u hormona del crecimiento bovina, que persigue aumentar la producción de leche en las vacas en un 20%, y cuyos efectos sobre la salud de las vacas y, por tanto, de la leche está en entredicho. De hecho, esta hormona está prohibida en los países de la Unión Europea, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

Invito a seguir leyendo más acerca de esta empresa, porque la lista de sus inventos para destruir y dominar el mundo no tiene fin.

Puede parecer mentira, pero hace unas pocas décadas se empezaron a patentar los genes animales y vegetales. Era tan sencillo como llegar el primero y patentar una semilla (ya no solo transgénica, sino también las no modificadas genéticamente). De esta manera, algo que existe en la naturaleza desde el inicio de los tiempos pasa a ser propiedad de las corporaciones, que adquieren el monopolio de las especies. ¿En qué cabeza cabe?

Quiero centrarme en la preocupación de que esta empresa, la mayor industria de pesticidas, la que tantos escándalos ha suscitado en el mundo de la biotecnología, y a la que claramente lo único que le importa es sacar el máximo beneficio a costa del medioambiente y de vidas humanas, sea la misma que domina el mercado mundial de las semillas, y por ende el de la alimentación.

¿Debemos preocuparnos por esta violación de todos los derechos posibles? Claramente sí. Pero sobre todo actuar, actuar en contra de que gente sin escrúpulos, sin humanidad, sin educación, sin conciencia, sin nada más que ambición se apodere de algo que le pertenece únicamente a la naturaleza, la cual no nos cobra patentes por plantar nuestros alimentos.

Debemos despertar de este mundo en el que llegamos al supermercado y ya está todo hecho, tan solo seleccionamos el alimento más barato sin pensar en nuestra salud, en la de kilómetros que habrá recorrido, en la miseria que habrá cobrado el agricultor por ello, si estamos siendo justos con el medioambiente o no…

Greenpeace ha elaborado lo que llama la guía roja y verde de alimentos transgénicos, en la que se pueden consultar las marcas que venden productos no transgénicos (verdes) y las que no garantizan su ausencia (rojos).

Un primer paso es ser conscientes del problema. Los siguientes son actuar, actuar y actuar.

Enlazo los vídeos “El mundo según Monsanto” y “El futuro de la comida”, sobre los que he basado este artículo.

Imágenes de foter.com