Optar por una dieta vegetariana significa mantener el interés por nuestra salud, ya que gran parte de las enfermedades que una persona puede padecer a lo largo de su vida son debidas a la dieta alimenticia que utilice; ponemos especial cuidado a todos los detalles de su ámbito personal menos a nuestro cuerpo, que es el vehículo mediante el cual cumpliremos nuestra misión en esta vida.

Los alimentos que consumimos están directamente relacionados con las enfermedades que podamos llegar a padecer, incluyendo el cáncer, más aún si nunca prestamos atención a lo que comemos, principalmente usando alimentos muy ácidos y con poco poder nutritivo, que lo único que ocasionan es que engordemos y diariamente tengamos una dolencia distinta.

Estos detalles pueden ser evitados mediante una dieta vegetariana y realizando una adecuada combinación de alimentos.

Dicho esto, es importante recalcar que la dieta vegetariana tiene un amplio grupo de beneficios, ya sea por la selectiva y alta cantidad de nutrientes que nos provee, o por la cantidad de grasas insalubres que evitamos consumir.

Algunos de los beneficios de la dieta vegetariana

 

Limitación del número de enfermedades que podrías padecer:

Eliminar las carnes de la dieta diaria contribuye con la disminución de grasas saturadas que se consumen; as verduras ayudan a que los vegetarianos gocen de una menor presión arterial y adecuados niveles del colesterol. Asimismo, el hecho de evitar el consumo de productos que parten de animales altos en colesterol y en grasa disminuye el riesgo de diabetes, cáncer y otras enfermedades.

Nutrición saludable:

El mantener una dieta sin carne proporciona más espacio para alimentos que forman parte de una dieta equilibrada, como los cereales integrales, tofu, frutos secos, verduras, legumbres y semillas, que proporcionan fibra, proteínas vegetales, vitaminas y minerales, además de proveer una nutrición más saludable.

Bajar de peso:

Gracias al hecho de que los vegetarianos eliminan de su dieta las carnes, que representan la parte más alta de las calorías, los vegetarianos que cuidan su dieta suelen mantener el peso dentro del rango ideal. Aunque exista una amplia cantidad de alimentos que ostentan un alto nivel de calorías, como las patatas fritas, panes, helados y galletas, los vegetarianos, aun así, son capaces de bajar de peso ya que la dieta está centrada en los productos de origen vegetal.

Existen algunos nutrientes indispensables para el cuerpo, muchos de estos presentes en las carnes; al mantener una dieta vegetariana podría darse el caso de disminuir drásticamente el consumo de dichos nutrientes; ya que también se encuentran presentes en otros alimentos, es preciso que conozcas cuáles son:

Las vitaminas B12 y D: Son vitaminas que se encuentran en algunos alimentos de origen animal, por lo tanto, deberás buscarlas en los alimentos que consumas al mantener tu ideal vegetariano. Dichas vitaminas las puedes conseguir en las algas, cereales enriquecidos, levadura de cerveza, el aguacate y tomando el sol 15-20 minutos al día.

Cabe destacar que la vitamina B12 que puede asimilar nuestro cuerpo solo se consigue con alimentos de origen animal o alimentos enriquecidos, con lo que si tu dieta es vegetariana estricta o vegana, es decir que no tomas ni huevos, ni leche, seguramente necesites tomar un suplemento vitamínico perteneciente al grupo B, de esta manera se evitarán deficiencias.

El Hierro: Este nutriente se encuentra presente en la carne, pero al ser este alimento excluido de la dieta vegetariana, es importante que de todas maneras te asegures de consumir alimentos ricos en hierro, como es el caso de las verduras de hoja verde y las crucíferas, que contienen altos índices de hierro; igual de importante es consumir vitamina C para una absorción correcta del hierro. Se recomienda, en adultos, ingerir mínimo 14 miligramos de hierro al día.

Empezar una dieta vegetariana es una decisión y un cambio de vida importante que no debes tomar a la ligera. Tu cuerpo sufre cambios que desde Algohayquehacer entendemos que son muy buenos para la salud pero debes ser cauto, informarte detenidamente, consultar con tu médico y hacerte analíticas periódicamente.